sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuando las letras ayudan a sanar el dolor

Mi pequeña ciudad de Lincoln se ha visto golpeada por el dolor de un crimen inexplicable. Un pequeño niño de 9 años desapareció al mediodía, a la salida de la Escuela y el jueves ( después de 2 días de angustia) apareció asesinado en un campo cercano al pueblo.
Tal vez las palabras de Rafael Alberti, ayuden a calmar este dolor tan profundo...







                                                             Nana del niño muerto
Barquero yo de este barco,
sí, barquero yo.

Aunque no tenga dinero,
sí, barquero yo.

Rema, niño, mi remero.
No te canses, no.

Mira ya el puerto lunero,
mira, miraló.



De: Marinero en tierra


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